La madrugada de las flores

Por José Antonio Llebrés Motos, Secretario 1º

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Al principio de los años 70 nuestra ciudad vivió el declive de la Semana Santa, las cofradías dejan de salir a la calle, desaparece la Agrupación de Cofradías y ninguna cofradía, salvo Estudiantes procesionaron con regularidad, exceptuando el vía crucis del Cristo de la Escucha. Los cofrades eran muy pocos y en una de Semana Santa de uno estos primeros años de la década en la Cofradía no había dinero ni para flores.

Dos noches antes del Miércoles Santo se veía el problema con pesimismo.

─La Virgen no puede salir sin flores ─decía uno de los hermanos al empezar el montaje.

─Yo sé donde hay flores de sobra y gratis ─dijo otro de los que estaban allí, cuyo nombre debo omitir.

─En el parque hay todas las flores que queráis, las cortamos y nos las traemos.

─Vamos al parque.

Era la madrugada del martes al Miércoles Santo. Unos cuantos cofrades salieron hacia el parque con cajones y cajas de cartón armados de tijeras, algunas traídas de sus casas. Otra “brigada” más pequeña se dirigió hacia la Plaza de San Pedro con la misma intención.

En el parque evitaron la Comandancia de Marina por aquello de que siempre había un marinero de guardia y empezaron a partir de la Casa Ferrera como una plaga imparable de langostas arrasando con todas las flores a tajo parejo hasta adentrarse en el Parque Viejo y llegar a las inmediaciones de Pescadería. Cargaron unos cajones en una moto y en una bicicleta que les acompañaban y los demás volvieron con el botín, llenas las cajas, por las callejuelas más oscuras, en  total silencio y a paso rápido.

En las emisoras de radio del Jueves Santo hicieron los siguientes comentarios: Unos vándalos sin escrúpulos han robado y arrasado todas las flores del parque y de alguna plaza. Las autoridades están investigando tan bárbara acción y llevan muy avanzadas las investigaciones para descubrir a los gamberros y detenerlos sin contemplaciones. Igualmente unos días después se hacía eco la prensa. Indudablemente iban de farol, pero preocupó mucho a los participantes en la recolección.

A mi me lo contó con todo detalle mi buen amigo Andrés Salazar Zamora, (q.e.p.d), Tesorero en los años 80, pero me aseguró que él no participó, solo recibió a los porteadores en la Catedral.

La Virgen salió con flores y como en el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, todavía sobraron varias canastas.

Procesión de la Soledad, finales de los 60 o principios de los 70. De izq a dcha: Andrés Salazar Zamora (en su testimonio oral está basado este texto), José Rafael López Usero (1er. pregonero de la Esperanza), José Luis López-Gay Belda (Hermano Mayor 1969-1973), Pedro Pavón Espín (Hermano Mayor 1973-1976) y Antonio Romera Hernández, (Sacerdote propagador de la devoción a la Virgen del Amor y la Esperanza).