Con las festividades de Todos los Santos y los Fieles Difuntos llega la costumbre de vestir a las Vírgenes de luto. Durante este mes de noviembre, los atuendos se vuelven más sencillos, sobrios y de colores oscuros simbolizando el duelo de un tiempo dedicado a las almas de los fieles difuntos.
Para este mes de ánimas, la Virgen del Amor y la Esperanza luce los característicos colores del luto, portando saya negra de terciopelo, cubresayas bordado en oro fino y cordón. Viste manto de terciopelo morado, tocado con una antigua mantilla negra de encaje de Bruselas.
Sobre sus sienes porta la antigua diadema de plata con la que fue bendecida el 13 de abril de 1946, hoy propiedad de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y María Santísima de la Piedad (Carboneras) y cedida para la ocasión con motivo del cercano 80º Aniversario de aquella fecha.
Luce como tocado una seda japonesa, rematada con encaje de Bruselas evocando el estilo de la época, y prescindiendo del pollero para recuperar las siluetas de antaño.
Entre sus alhajas destacan una gargantilla de cristal de strass, sortija de plata y rosario de cuentas de azabache y plata sobredorada.
Virgen del Amor y la Esperanza, ruega por nosotros.







