Desde la Reina hasta Ntra. Sra. del Amor y la Esperanza: Lo que el callejero cofrade nos cuenta

por Juan Francisco Escámez Trujillo

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Pechina fue la capital de la Cora de Bayyana en los albores del emirato de Córdoba. Desde allí, las diferentes tribus procedentes del norte de África establecieron una ciudad protegida con murallas y con acceso al mar debido a que disponía de un río navegable para embarcaciones de poco calado.

Esta limitación en la navegación del río para los barcos de guerra o de mayor calado, les obligaba a fondear en la bahía, que por ser tan abierta y poco protegida, hacía necesario disponer de una torre vigía para persuadir a los posibles ataques enemigos.

En el año 922 la flota musulmana fue arrasada por un repentino y violento ataque provocando un cambio en la estrategia defensiva del califato en cuanto al puerto de Pechina.  Abderraman III fundó la ciudad de al-Mariyyāt Baŷŷāna («la atalaya de Pechina»)  en el mes de julio del año 955 relegando a Pechina a un segundo nivel.

La incipiente ciudad se defendía con una imponente fortaleza o alcazaba desde un elevado cercano, una muralla de tapial protegía el casco urbano más inmediato a dicha alcazaba y se ejecutó una mezquita en el centro del mismo para el rezo obligado de los fieles.

Estas murallas fueron ejecutadas en un tiempo récord y con una particularidad destacable por aquellos que la idearon: Aprovechando el cauce de dos ramblas que cruzaban aquella ciudad medieval, una por la calle de la Reina y la otra en la avenida del Mar, levantaron las murallas haciendo que el cauce sirviera como foso natural, aumentando sin necesidad de hacer una obra mayor, las capacidades defensivas de las mismas.

En los puntos donde estas murallas se cruzaban con los antiguos caminos de comunicación se ejecutaron puertas que servían de entrada y salida para la población, comerciantes y viajeros que llegaban a la ciudad:

  • En la calle de la Reina, en el paso del antiguo camino romano (hoy coincide en su mayor trazado con la calle Real de la Almedina) se ejecutó la Puerta de la Imagen. Algunos historiadores y cronistas de la ciudad han querido interpretar su nombre con la ubicación de una pequeña talla de la Virgen María en una hornacina sobre el arco de la puerta.
  • En las murallas del frente litoral, encontramos la Puerta de las Atarazanas siendo la única que podemos ver a día de hoy gracias al Centro de Interpretación Puerta de Almería en el que se exponen los restos de aquellas murallas y algunos elementos de esta puerta.
  • Por la tapia de poniente, y como acceso directo al puerto pesquero primitivo, se halla la Puerta de la Sortida (de la Salida) en la calle General Luque, muy cerca del desaparecido cine Katiusca.

La calle de la Reina

La muralla de la calle de la Reina convivió mano a mano con la de los almerienses, convirtiéndose en la separación física de dos barrios tan castizos como hermanos, por poniente la Almedina, por levante, el llamado casco histórico.

A mediados del siglo XIX, la reina Isabel II autorizó el derribo de las murallas que circundaban la ciudad eliminando las posibles diferencias sociales entre los almerienses de intramuros y los de extramuros. La misma reina que desembarcó en el puerto en 1862, ascendió por las escalinatas reales junto al Hospital Provincial y se adentró por la amplia calle que apareció tras el derribo de estas murallas. A esta calle, una de las principales de nuestro callejero, se le impuso desde aquel momento histórico el apelativo de “De la Reina”.

La importancia urbana de la calle desde su derribo va a ir en aumento, no solo por su amplitud (extraño entre el urbanismo heredado de tiempos musulmanes) si no por ser vía de conexión directa y rápida entre el puerto y la Plaza Vieja. La plaza, diseñada como una auténtica Plaza Mayor, alojó al Ayuntamiento y Diputación durante el siglo XIX y principios del XX, se celebraba el mercado de abastos diariamente, y en tiempos de feria, el espacio se transformaba en una plaza donde realizar los eventos taurinos.

Plano catastral de 1917. Detalle de la calle de la Reina a la altura de la calle Ntra. Sra. del Amor y la Esperanza aún sin abrir.

Con el paso de las décadas del siglo XX y la marcha del mercado al nuevo edificio de la Rambla Obispo Orberá, la plaza y todo el entorno fue perdiendo influencia en la ciudad, dejando la calle en un segundo plano.

El origen de la calle Ntra. Sra. del Amor y la Esperanza

La aparición de cualquier calle nueva en el conjunto del callejero urbano siempre lleva aparejada una pequeña historia de triunfos y fracasos arquitectónicos propios de la vida de la ciudad. Y como no, la calle de Nuestra Señora del Amor y la Esperanza no se iba a librar de todo este discurrir y desarrollo urbano.

El 7 de abril de 1959 se anunciaba en prensa la inauguración del cine Roma en la ciudad de Almería con la proyección de la película Anastasia interpretada por los afamados Yul Brynner e Ingrid Bergman.

El estreno de la película vino acompañado de un fin social, ya que todos los fondos recaudados en aquella noche de viernes, serían destinados a la “Lucha contra el Cáncer”. Cada entrada tenía un precio de 7 pesetas y cincuenta céntimos.

Con objeto de regularizar su situación administrativa, el 30 de septiembre de 1964 se presentó en las oficinas del ayuntamiento de la capital almeriense la solicitud para establecer un local destinado a la reproducción de películas de cine por Eusebio López Jiménez.

Plano presentado y firmado por Eusebio López Jimenez en el que se expresa la distribución del cine en un callejero realizado a mano alzada. Fuente: Archivo Municipal de Almería.

 Solicitud que el ayuntamiento denegará por considerarla una “actividad molesta” en el entorno debido a los ruidos. Durante los años siguientes de 1965 y 1966, las alegaciones y rectificaciones fueron constantes sin encontrar el documento que confirmara si finalmente fueron aceptadas dichas correcciones.

Foto del momento de la construcción del cine Roma en la calle de la Reina. Fuente: http://www.mundomusicalmeria.com/2018/08/cine-roma.html

En una segunda etapa, y tras llevar varios años cerrado, a finales de la década de los ochenta se presentó una nueva solicitud en el consistorio. En esta ocasión para cambiar el uso del local de cine a discoteca. Los técnicos del ayuntamiento volverían a mostrarse reticentes en esta nueva solicitud y exigirán un informe de las condiciones del local para la actividad propuesta. Como era de esperar, la denegaron.

El viejo cine Roma finalmente se demolió dejando en el recuerdo noches de cine en la azotea de aquel edificio. El solar que surgió tras el derribo estuvo poco tiempo en baldío, desarrollándose un edificio plurifamiliar proyectado por los arquitectos José Mª García Ramirez y Francisco Salvador Granados (G y S arquitectos S.L.) que por la reciente normativa en materia de construcción debía de “crear” una nueva fachada.

Plano del solar original donde ahora se integran el edificio y la nueva calle.
Detalle de los alzados del nuevo edificio donde se observa la apertura de la nueva vía y la fachada a la misma.

Esta nueva fachada tuvo como consecuencia directa el nacimiento de la unión de la calle de la Reina con la calle Abeto. La calle que consumaría esta unión recibió en el año 2003 la denominación de calle de Nuestra Señora del Amor y la Esperanza. Así lo recuerda una placa conmemorativa en el inicio de la misma colocada siendo Hermano Mayor Antonio J. Artero Delgado y madrina Ana Bermúdez Zapata.

Juan Francisco Escámez Trujillo